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EL SUDOR HUELE A ÉXITO

Si, realmente hay una manera correcta de transpirar, el cuerpo te lo agradecerá.

Todos sabemos que se siente comenzar una clase de RPM con una toalla recién lavada colgando de una barra de la bicicleta y una botella de agua a nuestro lado, esperando que la música comience con un sentimiento de ansia y nervios.

Comienza la música y junto a ella tus piernas a pedalear, la respiración aumenta y comienzas a transpirar. Mucho. Para cuando la clase acaba tu camiseta parece haber cambiado de color y se ha formado un pequeño lago debajo de tu bicicleta.

Uno lo suele tomar por sentado, pero te has detenido a pensar ¿por qué sudamos tanto y cual es la importancia que tiene? Al hacer ejercicio y con el fin de proporcionar energía al movimiento, ocurre una serie de procesos bioquímicos dentro de las células del cuerpo. Los humanos son bastante ineficientes cuando se trata de generar movimiento. Solo el 20% de la energía que usamos contribuye con la contracción de los músculos para levantar peso o pedalear. El resto es liberado como calor.

Esto significa que mientras uno realiza ejercicio, su temperatura aumenta. La velocidad a la que ocurre esto, depende de numerosos factores, además del estado físico, la composición corporal y la intensidad del ejercicio. En términos generales, el cuerpo trabaja dentro de un estrecho intervalo de temperatura de 37C.  

El sistema de termorregulación del cuerpo entra en acción para hacer frente al aumento de temperatura. Una de las principales maneras es a través de la producción de sudor. Cuando la temperatura del cuerpo comienza a elevarse, se empieza a transpirar más.

Uno se mantiene fresco, gracias al proceso de evaporación del sudor a través de la piel. El flujo de la sangre aumenta durante el ejercicio, moviendo la sangre caliente del centro del cuerpo a la superficie. Que el sudor se evapore ayuda a disminuir la temperatura de la sangre, generando un proceso inverso (la sangre vuelve al centro del cuerpo disminuyendo la temperatura del cuerpo).

Pero aquí el problema, cuando al sudor se le impide la evaporización. Esto se puede dar en situaciones determinadas, como por ejemplo mucha humedad en el ambiente o cuando tus gotas de sudor caen al suelo. Estas situaciones reducen la capacidad de enfriamiento. En casos severos puede producir cansancio, fatiga, nauseas, mareos, palidez, coordinación disminuida e hiperventilación. En casos extremos, si el cuerpo no es enfriado rápidamente, el exceso de calor puede ser motivo de hospitalización o muerte.

Aunque es poco probable llegar a esta etapa, es importante que aquellos que supervisan y participan del mismo ejercicio comprendan las causas del aumento de temperatura.

– Artículo por Steve Faulkner